Hablar con extraños

(5 min de lectura) 

Lo mucho que comunican nuestras acciones cotidianas a quienes nos rodean.

Usted tiene un legado y lo está viviendo ahora mismo, quiéralo o no. La pregunta es: ¿Qué quiere dejar?... La gente le observa, cuando ni siquiera sabe que le están mirando, y lo que aprenden de usted es su legado para ellos.

Que [sea] un reflejo de generosidad, desprendimiento, compasión y amor. Considere las formas en que Dios está obrando en su vida hoy. ¿Cómo seguirá Él obrando a través de su ejemplo y sus dones cuando usted ya no esté más aquí? Le animo a ser intencional, no solo en cuanto a su impacto aquí y ahora, sino con respecto a su influencia para Jesucristo por toda la eternidad.

           "Cómo vivir una vida extraordinaria"

Estaba de vacaciones hace varios años en una ciudad que no había conocido antes, cuando me encontré viajando solo en un abarrotado tren suburbano. Yo ni siquiera había compartido un viaje en un auto lleno de gente conocida, mucho menos me había sentado rodeado de extraños que se dirigían a diferentes destinos del centro de la ciudad. Sin embargo, guardé mi mapa turístico en el bolsillo e hice todo lo posible por pasar desapercibido.

Los trenes son un lugar excelente para observar a las personas, pero a pocos les gusta que las miren, así que actué con la mayor indiferencia posible mientras mis ojos se movían de un asiento a otro. Observé la variedad de atuendos formales, de uniformes escolares y de trabajo, y la ropa informal y de vivos colores de otros turistas. Presté atención a los títulos de los libros que se leían, y me esforcé por escuchar la música de los auriculares de los demás. Traté de asimilar cada elemento de esta nueva experiencia.

Con cada parada, el tren se llenaba más hasta que el vagón se desbordaba de personas apoyadas en postes y colgadas de las correas del techo. Algunos luchaban por mantener el equilibrio, mientras el tren se tambaleaba en la vía, pero la mayoría cambiaba de sitio con la mayor facilidad con lo que para ellos eran arranques, paradas y giros familiares.

Por último, mis ojos se posaron en una joven sentada junto a la ventana de la parte trasera del vagón. En el apogeo de la hora punta del lunes por la mañana, se sentó en silencio en su asiento, mientras las lágrimas se deslizaban por su rostro inexpresivo. Había personas a su alrededor en cada punto de la brújula, absortas en periódicos y novelas, pero nadie le dijo una palabra o incluso miró en su dirección. Con los ojos fijos en su regazo, lloró durante todo el viaje. Cuando llegamos a su parada, la observé desde mi asiento, hasta que la perdí de vista en la congestionada plataforma.

¿Podrían las amables palabras de un extraño haber tenido un impacto alentador? ¿O la atención no deseada le habría causado vergüenza o molestia?

Está claro que nunca hablé con ella, ni me las arreglé para captar su atención en medio del gentío. Pero me he preguntado desde entonces: ¿Debí haberme abierto paso hasta la puerta también, cuando vi que ella empezaba a salir? ¿Podrían las amables palabras de un extraño haber tenido un impacto alentador? ¿O la atención no deseada le habría causado vergüenza o molestia? Quizás ignorar sus lágrimas fue considerado prudente por otros viajeros, una forma de darle un poco de privacidad. Pero tal vez yo perdí la ocasión para asegurarle a un alma herida que, incluso desde la distancia, la veía y percibía su dolor, por cualquier consuelo que eso pudiera haberle dado.

Dudo ser el único observador de personas en este “tren”. ¿Qué clase de detalles notan mi familia, mis amigos, e incluso los extraños en el transporte público sobre mí, mi forma de vida, las decisiones que tomo? Creo que me sorprendería saber cuán a menudo mi vida, tan ordinaria como la siento a veces, habla con los demás y lo que logra decir.

Tal vez usted haya tenido pensamientos similares, tal vez momentos cuando recuerda si debía haber hecho algo más o algo diferente de lo que hizo. Por usted y por mí, ofrezco esta oración:

Padre celestial, ¿qué clase de marca extraordinaria podría dejar en el mundo, qué efecto duradero podría tener mi vida, si estuviera más en sintonía con tu voz suave y apacible? Tú conoces mis destinos, las personas cuyos caminos cruzaré y esos momentos en los que quieres que me levante de mi asiento y haga algo valeroso, incluso aunque pareciera tonto. Ayúdame a ver las oportunidades que me brindas y a aprovechar al máximo cada una de ellas reflejando tu generosidad, tu desprendimiento, tu compasión y tu amor. Y gracias, Padre, por las personas guiadas por el Espíritu que has puesto en mi camino para que yo también pueda ser testigo de estas fascinantes facetas de tu carácter. Te alabamos por la manera poderosa y hermosa en que estás en actividad en el mundo cotidiano. Amén.

por Renee Oglesby

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