Un plan y un propósito
(5 min de lectura)
Cómo encontrar dirección para nuestras vidas
Una forma en la que Dios muestra su gracia es al querer revelarnos el plan y el propósito que tiene para nuestras vidas. Es un camino que ha diseñado en particular para cada uno de nosotros, y con todo a veces cometemos el error de no tomarlo en cuenta. Vamos por la vida sin prestar atención a Dios. En vez de preguntarnos si nuestras vidas han sido de algún valor, podemos elegir creer que el Señor tiene el mejor plan para nosotros, descubrir su camino y seguir ese camino lo más pronto posible. Proverbios 3.5, 6 nos dice lo que se requiere para seguir al Padre celestial. Examinemos este pasaje:
“Confía en el SEÑOR con todo tu corazón, y no te apoyes en tu propio entendimiento” (Proverbios 3.5 LBLA).
Dios nos manda a confiar en Él. La confianza es una firme creencia en la integridad, la capacidad y el carácter de alguien. Este es el tipo de confianza que debemos tener en el Señor. Entonces, todo lo que Él diga o requiera de nosotros, sabremos con certeza que es correcto. Si nos falta confianza, no lo seguiremos y nos encontraremos viviendo fuera de la voluntad del Padre celestial. En cambio, si hemos pasado toda la vida confiando en Él y obedeciéndolo, podemos dar testimonio de que el Señor nunca nos ha fallado.
La base de la confianza en el Señor es su soberanía. Él es el Gobernante divino sobre todas las cosas y personas en todo momento. Su sabiduría, poder y justicia forman parte de su soberanía. El propósito del Señor es siempre correcto y bueno, incluso si no se ve así desde nuestra perspectiva. No siempre somos capaces de entender por qué Él permite enfermedades, problemas o angustias, pero podemos saber que Dios es amoroso y confiable. Si no creemos esto, cuestionaremos su voluntad cuando las situaciones no se ajusten a nuestras expectativas. Por eso se nos dice que no nos apoyemos en nuestro propio entendimiento. Cuando no comprendemos lo que está sucediendo, podemos confiar en Dios porque Él nunca cambia. Saber que el Padre celestial es siempre compasivo, misericordioso y bondadoso, nos permite descansar en su voluntad soberana para nuestras vidas. Él nos conoce desde lo más íntimo y ha elegido de manera exacta el camino correcto.
El grado en el que debemos confiar en Dios es con todo nuestro corazón. En lugar de descansar en nuestro propio conocimiento, percepción o razonamiento, debemos poner nuestra confianza total en el Señor. Esto requiere más que solo estar de acuerdo con Él. De hecho, hay quienes están de acuerdo con Dios sobre muchas enseñanzas de la Biblia pero no confían a plenitud en Él. Estar de acuerdo significa creer que algo es correcto, pero la fe genuina responde a esa creencia con acción: hacemos lo que Dios dice, porque confiamos en que Él nos guiará por el camino correcto. La confianza incondicional también significa que no podemos elegir cuáles áreas le confiaremos a Él, y al mismo tiempo tratar de mantener bajo nuestro control otras partes de nuestras vidas. Es una necedad confiar en nuestra propia percepción, porque esta es muy limitada, pero el entendimiento del Señor es total y eterno. Incluso cuando no comprendemos o no nos guste lo que está sucediendo, podemos tener confianza en su amorosa sabiduría, y responder con confianza.
“Reconócele en todos tus caminos, y Él enderezará tus sendas”. (Proverbios 3.6 LBLA).
Reconocer a alguien es aceptar su realidad. Pero cuando reconocemos a Dios, no estamos solo admitiendo que Él existe, sino confirmando que Él es nuestro Señor, quien tiene autoridad sobre nosotros y el derecho de darnos dirección en cada área de nuestras vidas. En cada elección o situación, lo reconocemos rindiéndonos a su voluntad y confiando del todo en Él.
“Él enderezará tus sendas”. (Proverbios 3.6 LBLA).
Cuando seguimos la guía del Señor, Él nos protege de seguir rumbos equivocados y elimina los obstáculos y la confusión en el camino. En términos básicos, el camino recto es el de la obediencia. Podemos tropezar en el camino o necesitar una nueva dirección, pero Dios nos trae de regreso una y otra vez cuando tenemos un corazón dispuesto a obedecerle. Su camino no siempre es fácil, pero siempre es el mejor. Cuando pensamos que podemos hacer un mejor trabajo al trazar nuestro propio rumbo hacia la felicidad y la prosperidad, eso puede parecer bueno por un tiempo, pero a la larga sufriremos el desgaste que resulta de tomar desvíos no protegidos.
¿En qué área de su vida tiene usted más dificultad para confiar en Dios? ¿Por qué cree que, a veces, es tan difícil confiar en Él? Continúe aprendiendo y confiando en las promesas que se encuentran en la Palabra de Dios, porque no hay mejor lugar para poner su fe.
por Charles Stanley

Comentarios
Publicar un comentario